Acentos
Mañana, tarde y nuevo amanecer
Tengo pendiente ver “El árbol de la vida”, que el director de la revista donde escribo mi columna recomendó no perdernos. Pero el título me lleva a evocar otro árbol plantado en el huerto del Edén: el de la muerte: el del conocimiento del bien y del mal. Se nos dijo que comer su fruto nos mataría. Comerlo fue nuestra opción por la muerte. Luego, Dios nos expulsó de aquel lugar para que, alienados de Él, no pudiéramos comer del árbol de la vida, y vivir así para...




